domingo, 21 de septiembre de 2014

La Iglesia necesita obispos que sepan arrodillarse ante los demás para lavarles los pies

(RV).- “Se advierte hoy la imperiosa necesidad de una conversión misionera”. Una conversión que tiene que ver con cada bautizado y con cada parroquia, pero que los pastores “están llamados a vivir y a testimoniar en primera persona”. 
Es lo que subrayó el Papa Francisco al encontrar este sábado a los obispos participantes en el Seminario promovido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Los desafíos del mundo actual “hacen aún más ardua la misión de los obispos”, recordó el Santo Padre, notando además que el servicio a la humanidad es el fulcro de la “conversión misionera de la Iglesia”, llamada a imitar “al Señor que ha lavado los pies a sus discípulos”.
“La Iglesia, en cuanto comunidad evangelizadora, está llamada a crecer en la proximidad, a acortar las distancias, a abajarse hasta la humillación si es necesario”. “Los obispos – observó el Papa - deben comportarse ‘como aquellos que sirven’, teniendo siempre presente el ejemplo del Buen Pastor”. La Iglesia -subrayó - tiene necesidad de pastores, de servidores, “de obispos que sepan arrodillarse ante los demás para lavarles los pies”. “Pastores cercanos a la gente, padres y hermanos mansos, pacientes y misericordiosos; que amen la pobreza, ya sea como libertad para el Señor, que como sencillez y austeridad de vida”. 
Un ejemplo luminoso de tal servicio pastoral –recordó el Pontífice – “son los santos Mártires coreanos, Andrea Kim Taegŏn, sacerdote, Pablo Chŏng Hasang y compañeros”, cuya memoria litúrgica se celebra hoy. “Anclados en Cristo, Buen Pastor, no dudaron en derramar la propia sangre por el Evangelio, del cual fueron dispensadores fieles y testimonios heroicos". El pensamiento del Papa se dirigió luego a los obispos chinos que, por varios motivos, no han podido participar de este encuentro. “¡Como hubiera querido – aseguró el Obispo de Roma – que estuviesen presentes hoy! Pero en lo más profundo del corazón deseo que ese día no esté lejos”. Si a veces pueden tener la sensación de estar solos – agregó – “ es más fuerte la certidumbre que sus sufrimientos traerán fruto” por el bien de sus fieles y de toda la Iglesia. El Papa Francisco, recordando luego el camino sinodal sobre la familia, pidió a los obispos participantes al Seminario rezar por la próxima Asamblea del Sínodo. 
“Las familias – explicó – están a la base de la obra evangelizadora”. En este sentido el Papa alentó a los prelados “a promover la pastoral familiar, para que las familias, acompañadas y formadas, puedan dar siempre de la mejor manera su aporte a la vida de la Iglesia y de la sociedad”.


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